Si están pensando en visitar las Cuevas de Postojna, mi primer consejo es simple: lleven la entrada comprada de antemano. Nosotros la sacamos a través de Wondar y fue muy cómodo llegar directamente con todo resuelto, especialmente porque es una de las atracciones más visitadas de Eslovenia y suele tener horarios de ingreso definidos.
Fuimos en familia, con mi esposa y mi hijo, y fue una de las experiencias que más disfrutamos del viaje. La aventura empieza incluso antes de entrar a las cuevas, ya que el recorrido comienza a bordo de un pequeño tren que se interna varios kilómetros bajo la montaña. Solo ese trayecto ya genera una sensación de estar entrando en otro mundo.
Una vez dentro comienza la caminata por enormes galerías donde aparecen formaciones de todo tipo: estalactitas, estalagmitas, columnas gigantes y salas inmensas creadas por la naturaleza durante millones de años. Es uno de esos lugares que impresionan tanto a los adultos como a los chicos.
Un detalle importante es ir con abrigo y calzado cómodo. Dentro de la cueva la temperatura ronda los 10 °C durante todo el año y el piso puede estar húmedo en algunos sectores.
Al final del recorrido se pueden observar los famosos olms, conocidos popularmente como "peces humanos" por el color de su piel. Son unos curiosos anfibios ciegos que viven exclusivamente en cuevas de esta región y que se han convertido en uno de los grandes símbolos de Postojna.
Nosotros también alquilamos la audioguía por 3 € por persona. La información que ofrece es interesante, pero personalmente no creo que valga demasiado la pena. No incluye auriculares, por lo que hay que ir acercando el dispositivo al oído constantemente mientras se camina con el grupo. En nuestro caso se volvió un poco incómodo. Quizás la comparación nos jugó en contra, porque en un viaje anterior habíamos visitado el Gouffre de Padirac, en Francia, donde la audioguía estaba integrada en una historia muy entretenida que hacía que todo el recorrido resultara mucho más inmersivo.
Nosotros compramos la entrada combinada con el Castillo de Predjama, que está a pocos minutos en auto y complementa perfectamente la visita.
Predjama es uno de esos lugares que parecen imposibles. El castillo está literalmente construido dentro de la boca de una enorme cueva, incrustado en una pared de roca de más de 100 metros de altura. Solo verlo desde el exterior ya es una imagen espectacular y, sinceramente, creo que esa vista por sí sola ya justifica la visita.
En el interior se pueden recorrer las distintas habitaciones, la cocina, la capilla, los calabozos y conocer la historia de Erasmo de Predjama, el caballero que resistió durante meses un asedio gracias a un sistema de túneles secretos que conectaban el castillo con la parte superior de la montaña, permitiéndole recibir alimentos sin que sus enemigos lo supieran.
Si tuviera que recomendar una excursión para hacer en Eslovenia, esta combinación de las Cuevas de Postojna y el Castillo de Predjama estaría, sin dudas, entre las primeras opciones. Es una experiencia distinta, entretenida para toda la familia y una de esas visitas que quedan grabadas mucho tiempo después de terminar el viaje.
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